Una receta inspirada en las ale de calabaza de Estados Unidos. El mamey aporta un aroma frutal intenso junto con su característico color y textura. Por su lado, el uso de maltas de cebada tostadas y piloncillo dotan a esta bebida de toques achocolatados y a café con una leve astringencia y amargor.

no mamey

Agua
 Cebada
 Mamey
 Piloncillo
 Lúpulo
 Levadura